El declive en la población durante la primera mitad del siglo XX vino marcado por la excesiva recogida de huevos. Éstos se cogían bajo permiso del gobierno, hasta que se prohibió la actividad en 1967 (Shelton et al., 1984).
Recogida de guano:
La recogida de guano con fines comerciales fue una actividad habitual en las colonias de pingüinos. Quedó finalmente prohibida por las autoridades sudafricanas.
El efecto que causaba era indirecto, producido por la perturbación a la colonia. Ante la actividad humana, los progenitores, asustados, abandonaban los nidos, a veces momentáneamente, pero en otras ocasiones era definitiva. En ambos casos, los nidos eran presa fácil para las gaviotas, lo que causaba enormes pérdidas en la colonia.
Otro efecto es que con la recogida del guano, los pingüinos ya no tenían un sustrato en el que excavar sus nidos, lo que, sobre todo en las colonias insulares en donde no hay arbustos que sirvan de protección, hace que las aves tengan que criar al sol, teniendo una menor protección, y actuando de este modo también las gaviotas sobre los nidos.
Colapso de los bancos de sardina y anchoa en Sudáfrica y Namibia:
Después de la 2ª Guerra Mundial se produjo un gran desarrollo de la actividad pesquera en la zona de la costa sur de África, donde la rica corriente de Benguela alimenta con sus afolarmiento abundantes bancos de peces.
La sobreexplotación de los bancos pesqueros originó una crisis ambiental. Los bancos de sardina colapsaron en los años 60, donde pasaron de niveles de 5-11 millones de toneladas a menos de dos millones de toneladas en 1970 y a menos de un millón de toneladas en 1975.
En 1980 se vio que la sardina no se encontraba entre la dieta del pingüinos de Namibia, y que el 93% de la masa de la dieta estaba compuesta por cefalópodos.
Los bancos de pesca influyen decisivamente, tanto por su número como por la distancia a la colonia. Si ésta es muy grande, se incrementa el gasto energético del desplazamiento, y es menos rentable en términos de energía, lo que dificulta la reproducción de los individuos.
Competencia por el espacio de cría:
La competencia con los leones marinos por el área de cría es la posible causa del cese de la actividad reproductiva en cinco antiguas colonias de cría (Crawford et al. 1995b). Las manadas de focas en expansión han desplazado gran número de pingüinos a otras localidades de cría, incluyendo las islas Hollams Bird, Mercury y Sinclair (Rand 1952, Shaughnessy 1980, Crawford et al. 1989).
El desplazamiento de los pingüinos por las focas ha sido recientemente contrarrestado en parte mediante el ahuyentado de focas y la colocación de refugios artificiales para los pingüinos en las colonias de cría. (Crawford et al. 1994).
El pingüino de El Cabo compite con otras aves marinas por el espacio de cría. En Bird Island, en Algoa Bay, han sido desplazados de parte de su hábitat de cría por los alcatraces (Morus capensis). La más que posible subida del nivel del mar reduciría aún más la presión sobre las colonias de cría de los pingüinos.
Competencia por el alimento:
Los leones marinos (Arctocephallus pusillus pusillus), además de competir con lo pingüinos por las zonas de cría, compiten con éstos por el alimento. El consumo de peces por los leones marino se ha duplicado en entre 1956 y 1980, como consecuencia del incremento poblacional que está sufriendo esta especie desde que se prohibió incluso su caza regulada en 1990, tras la brutal persecución a la que fue sometida hasta comienzos del siglo XX. El número de crías de esta especie ha aumentado en un 60 % en 30 años.
Además también hay competencia con otras aves marinas por los peces. Cormoranes (Phalacrocórax capensis) y alcatraces (Morus capensis) hacen presa en los mismos bancos de peces que los pingüinos.
Vertidos de petróleo:
Los eventos de baja intensidad tienen lugar continuamente y son causados, sobre todo, por lavados de tanque ilegales o por vertidos accidentales de barcos. Crisis puntuales de gran magnitud afectan a miles de pingüinos en cortos periodo de tiempo.
Cinco de los 50 mayores vertidos de petróleo del mundo han tenido lugar en la costa sudafricana. Los vertidos de petróleo tienen un gran impacto en el pingüino de El Cabo, especialmente cuando llega a las costas de las zonas de cría.
Como últimos ejemplos se pueden destacar el hundimiento del Apollo Sea, en la costa suroccidental de Dassen Island el 20 de junio de 1994, en el que resultaron afectados directamente por el petróleo 10000 pingüinos (Underhill et al. 1994).
El Treasure, otro carguero, se hundió entre Robben y Dassen Island el 23 de junio de 2003. El barco llevaba 1400 toneladas de petróleo pesado. Cuando se hundió, el censo anual de cría en Robben y Dassen Island estaba recién terminado. Los resultados indicaban que esas dos islas poseían la primera y la tercera mayor colonia de pingüinos africanos. Más de 19500 individuos fueron directamente afectados por el petróleo y más de 19500 fueron evacuados y llevados a Cape Recife, en el Eastern Cape para evitar que fueran afectados.
Éstos vertidos puntuales catastróficos suceden de forma irregular pero hay un efecto crónico persistente que causa altos niveles de mortalidad. Por ejemplo, de los 689 pingüinos muertos encontrados en St. Croix Island durante un periodo de 10 años, la contaminación por vertidos de petróleo es la causa que más muertes provoca, el 44%, que cualquier otro factor.
Ha habido seis grandes incidentes desde comienzos de los setenta, en los cuales muchos pingüinos fueron cubiertos de petróleo, así como muchos otros muchos eventos puntuales de baja cuantía.
Contrariamente a las experiencias en otros sitios, la rehabilitación de pingüinos cubiertos de petróleo en el sur de África ha sido relativamente efectiva y ha demostrado ser una herramienta eficaz de conservación antes estas catástrofes.
El declive en la población durante la primera mitad del siglo XX vino marcado por la excesiva recogida de huevos. Éstos se cogían bajo permiso del gobierno, hasta que se prohibió la actividad en 1967 (Shelton et al., 1984).
Recogida de guano:
La recogida de guano con fines comerciales fue una actividad habitual en las colonias de pingüinos. Quedó finalmente prohibida por las autoridades sudafricanas.
El efecto que causaba era indirecto, producido por la perturbación a la colonia. Ante la actividad humana, los progenitores, asustados, abandonaban los nidos, a veces momentáneamente, pero en otras ocasiones era definitiva. En ambos casos, los nidos eran presa fácil para las gaviotas, lo que causaba enormes pérdidas en la colonia.
Otro efecto es que con la recogida del guano, los pingüinos ya no tenían un sustrato en el que excavar sus nidos, lo que, sobre todo en las colonias insulares en donde no hay arbustos que sirvan de protección, hace que las aves tengan que criar al sol, teniendo una menor protección, y actuando de este modo también las gaviotas sobre los nidos.
Colapso de los bancos de sardina y anchoa en Sudáfrica y Namibia:
Después de la 2ª Guerra Mundial se produjo un gran desarrollo de la actividad pesquera en la zona de la costa sur de África, donde la rica corriente de Benguela alimenta con sus afolarmiento abundantes bancos de peces.
La sobreexplotación de los bancos pesqueros originó una crisis ambiental. Los bancos de sardina colapsaron en los años 60, donde pasaron de niveles de 5-11 millones de toneladas a menos de dos millones de toneladas en 1970 y a menos de un millón de toneladas en 1975.
En 1980 se vio que la sardina no se encontraba entre la dieta del pingüinos de Namibia, y que el 93% de la masa de la dieta estaba compuesta por cefalópodos.
Los bancos de pesca influyen decisivamente, tanto por su número como por la distancia a la colonia. Si ésta es muy grande, se incrementa el gasto energético del desplazamiento, y es menos rentable en términos de energía, lo que dificulta la reproducción de los individuos.
Competencia por el espacio de cría:
La competencia con los leones marinos por el área de cría es la posible causa del cese de la actividad reproductiva en cinco antiguas colonias de cría (Crawford et al. 1995b). Las manadas de focas en expansión han desplazado gran número de pingüinos a otras localidades de cría, incluyendo las islas Hollams Bird, Mercury y Sinclair (Rand 1952, Shaughnessy 1980, Crawford et al. 1989).
El desplazamiento de los pingüinos por las focas ha sido recientemente contrarrestado en parte mediante el ahuyentado de focas y la colocación de refugios artificiales para los pingüinos en las colonias de cría. (Crawford et al. 1994).
El pingüino de El Cabo compite con otras aves marinas por el espacio de cría. En Bird Island, en Algoa Bay, han sido desplazados de parte de su hábitat de cría por los alcatraces (Morus capensis). La más que posible subida del nivel del mar reduciría aún más la presión sobre las colonias de cría de los pingüinos.
Competencia por el alimento:
Los leones marinos (Arctocephallus pusillus pusillus), además de competir con lo pingüinos por las zonas de cría, compiten con éstos por el alimento. El consumo de peces por los leones marino se ha duplicado en entre 1956 y 1980, como consecuencia del incremento poblacional que está sufriendo esta especie desde que se prohibió incluso su caza regulada en 1990, tras la brutal persecución a la que fue sometida hasta comienzos del siglo XX. El número de crías de esta especie ha aumentado en un 60 % en 30 años.
Además también hay competencia con otras aves marinas por los peces. Cormoranes (Phalacrocórax capensis) y alcatraces (Morus capensis) hacen presa en los mismos bancos de peces que los pingüinos.
Vertidos de petróleo:
Los eventos de baja intensidad tienen lugar continuamente y son causados, sobre todo, por lavados de tanque ilegales o por vertidos accidentales de barcos. Crisis puntuales de gran magnitud afectan a miles de pingüinos en cortos periodo de tiempo.
Cinco de los 50 mayores vertidos de petróleo del mundo han tenido lugar en la costa sudafricana. Los vertidos de petróleo tienen un gran impacto en el pingüino de El Cabo, especialmente cuando llega a las costas de las zonas de cría.
Como últimos ejemplos se pueden destacar el hundimiento del Apollo Sea, en la costa suroccidental de Dassen Island el 20 de junio de 1994, en el que resultaron afectados directamente por el petróleo 10000 pingüinos (Underhill et al. 1994).
El Treasure, otro carguero, se hundió entre Robben y Dassen Island el 23 de junio de 2003. El barco llevaba 1400 toneladas de petróleo pesado. Cuando se hundió, el censo anual de cría en Robben y Dassen Island estaba recién terminado. Los resultados indicaban que esas dos islas poseían la primera y la tercera mayor colonia de pingüinos africanos. Más de 19500 individuos fueron directamente afectados por el petróleo y más de 19500 fueron evacuados y llevados a Cape Recife, en el Eastern Cape para evitar que fueran afectados.
Éstos vertidos puntuales catastróficos suceden de forma irregular pero hay un efecto crónico persistente que causa altos niveles de mortalidad. Por ejemplo, de los 689 pingüinos muertos encontrados en St. Croix Island durante un periodo de 10 años, la contaminación por vertidos de petróleo es la causa que más muertes provoca, el 44%, que cualquier otro factor.
Ha habido seis grandes incidentes desde comienzos de los setenta, en los cuales muchos pingüinos fueron cubiertos de petróleo, así como muchos otros muchos eventos puntuales de baja cuantía.
Contrariamente a las experiencias en otros sitios, la rehabilitación de pingüinos cubiertos de petróleo en el sur de África ha sido relativamente efectiva y ha demostrado ser una herramienta eficaz de conservación antes estas catástrofes.